Balade équestre en face du Fort Boyard

Soltar los caballos

Montar a caballo a orillas del océano brinda unos momentos mágicos. Jinete experimentada, Amélia Blanchot, ha hecho de las playas de Charente Marítimo su terreno de juego para cumplir este sueño despierta.

Balade équestre sur la plage

Pregunta a cualquiera, experimentado o neófito, si recuerda su primer paseo por la playa a lomos de un caballo. Pongo la mano en el fuego y digo que los contará con todo lujo de detalles. Son momentos que no se olvidan. "Era una mañana temprano, en Ronce-les-Bains, en la región de Royan. Habíamos estado siguiendo un sendero ecuestre por el bosque durante una hora hasta llegar a la cima de una duna. Ante de nosotros, una vista espectacular del mar, tranquilo y en calma. Nos sentíamos como si fuésemos las primeras personas sobre la tierra, ¡era surrealista!", describe Donatienne George de 62 años, titulada en turismo ecuestre.

Esta habitual de las escapadas a caballo es una insaciable de las salidas costeras. Estos momentos intemporales te dejan un magnífico sabor de boca, y hablo con conocimiento de causa. "Hay un lado relajante en esto que siempre me ha dejado un buen recuerdo", confía Jeanne Kalbach de 20 años, que monta un poni moteado. "Siempre experimento una sensación de libertad.
Y además puedes galopar a fondo, ¡tengo la sensación de volar! Lo bueno es ver que la yegua también se divierte. Es juguetona y está contenta de poder coger velocidad. Me llena de alegría", se entusiasma Lucie Lardy de 23 años. "En su comportamiento, sentimos que los caballos vibran. Es muy agradable", confirma Donatienne George.

Superar las olas

En el mejor de los mundos, estos momentos compartidos con la más noble conquista del hombre son idílicos. Si a esto le sumamos un entorno de ensueño escogido entre los 150 kilómetros de playas de Charente Marítimo, la postal es perfecta. Lo es a menudo. Pero para ser totalmente sincera, es necesario matizar. Al principio, el caballo es una presa. Lo que lo hace a menudo, por definición, temeroso. Puede asustarse por cosas que ni siquiera harían sobresaltarse a un ser humano. "¡Mi poni tiene miedo a las algas, las ostras y especialmente a las olas! Resulta imposible poner un casco en el agua", se divierte Jeanne Kalbach, que se contenta con mantenerse seca.

Pocos equinos aceptan pasar las olas sin temor, por muy pequeñas que sean. Mi magnífico caballo, Junior, es la excepción que confirma la regla. En este precioso día de finales de invierno, me lo demuestra en la Pointe des Saumonards, en la Isla de Oléron. En cuanto llega a esta hermosa extensión rodeada de pinos, se dirige de forma natural al Atlántico. Entre sus orejas que apuntan hacia delante, el Fuerte Boyard se erige como telón de fondo.
A medida que se acerca la espuma, vacila en el primer paso, pero termina entrando en el agua.
A mí, ¡en ese momento se te encoge el estómago! Cuando un caballo camina hacia el lugar donde se rompe la ola, a la mayoría nos invade una sensación de mareo. Para que desaparezca, basta con salir del agua.

Balade équestre sur la plage avec le coucher de soleil

"Esto no se improvisa"

Hay muchas anécdotas en estos paseos por la playa. Jeanne Kalbach recuerda un shetland rodando en la arena mientras ella montaba, Lucie Lardy tuvo que dar un salto improvisado cuando su yegua confundió unas inscripciones románticas sobre la arena con un obstáculo... Yo, me caí al agua el pasado diciembre. Fue en Châtelaillon-Plage. En armonía con mi fiel compañero que chapoteaba en el agua, apreté la cincha de la silla justo cuando una ola acarició sus extremidades. Se asustó, se desvió y... plof. Aunque es valiente, tiene sus defectos. Y nada de compadecerse después de este exceso de confianza, tan solo unas buenas risas.

En nuestro club, no se ha registrado ningún incidente grave durante estas escapadas. "Es esencial tener a los caballos entrenados un mínimo, para controlar la velocidad. Es un trabajo que se realiza con antelación. Si hay gente, debemos ser capaces de mantener el ritmo sin preocupaciones", destaca la responsable de turismo ecuestre. "¡Esto no se improvisa!", corrobora Michel Vallaeys, presidente del Comité departamental de turismo ecuestre (CDTE) de Charente Marítimo. "Hay que tener cuidado, conocer bien el lugar para saber si hay barro, arena blanda... Si el jinete no es muy experimentado, lo mejor es ir con un profesional (1). En cualquier caso, es primordial respetar a los demás usuarios, especialmente recogiendo los excrementos". El acceso a los equinos no está autorizado en todas partes ni en todo momento (leer a continuación), es imprescindible llamar previamente al ayuntamiento para comprobar la legislación vigente. Para disfrutar de esta experiencia mágica con total tranquilidad.

(1) La lista de las instituciones ecuestres de Charente Marítimo está disponible en: www.chevalnouvelleaquitaine.fr

CITA : Experimento una sensación de libertad. Galopando a fondo, tengo la sensación de volar.

Balade équestre sur la plage

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Cómo acceder a las playas a caballo

En la Isla de Ré

− En Rivedoux: autorizado del 15 de junio al 15 de septiembre antes de las 10:00 y en marea baja, si hay supervisión por parte de profesionales cualificados.
− Sainte-Marie, Le-Bois-Plage: autorizado del 1 de octubre al 30 de marzo.
− En La Couarde: autorizado del 1 de octubre al 30 de marzo, prohibido durante las vacaciones escolares.
− En Les Portes: prohibido del 1 de junio al 30 de septiembre solo de 9:00 a 13:00 y de 14:00 a 19:00.
− En Saint-Clément-les-Baleines: autorizado en playa de la Conche hacia Les Portes del 15 de junio al 15 de septiembre antes de las 10:00 y después de las 19:00.

En la Isla de Oléron

− En Dolus, Saint-Georges, Saint-Trojan y Saint-Pierre: autorizado entre 20:30 y 9:00 para el periodo del 15 de junio al 15 de septiembre, de lo contrario no hay restricciones fuera de este periodo estival.
− En Saint-Denis: prohibido todo el año.
− En Grand-Village: prohibido del 15 de junio al 15 de septiembre.

En la región de Royan

− En Saint-Palais-sur-Mer: prohibido durante las vacaciones escolares y del 1 de junio al 30 de septiembre.
− En Les Mathes/La Palmyre: autorizado todo el año entre el camino de la Maison forestière de Bonne Anse y el límite con La Tremblade. Prohibido entre el límite con Saint-Palais-sur-Mer y el camino de la Maison forestière de Bonne Anse del 1 de abril al 30 de septiembre.
− En La Tremblade: prohibido en las playas desde la Pointe-Espagnole hasta el Faro de la Coubre del 1 de junio al 30 de septiembre entre 10:00 y 19:00.

En los alrededores de La Rochelle

− En Aytré: prohibido a los caballos del 15 de junio al 15 de septiembre.
− En Châtelaillon: todo el año previa autorización del municipio, excepto entre el 1 de junio y el 30 de septiembre.

NB: Si no se han especificado algunas playas, están prohibidas para los caballos o los municipios no han adoptado un decreto al respecto. Se debe consultar directamente a los ayuntamientos.

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